Taller de ilustración para niños: una propuesta para diseñar personajes

El pasado 10 de agosto tuve la oportunidad de ofrecer un taller de ilustración en la Biblioteca Pública de Segovia. Me gustaría, en esta entrada, contar esta propuesta para exponer cómo lo he organizado, cómo lo he diseñado y qué resultados ha dado, por si alguien quiere repetirla.

El taller era muy muy breve, contábamos con una sesión de una hora (que al final fue una hora y cuarto), y por lo tanto debía ser algo poco espeso, muy ligero y muy accesible para que en tan poco tiempo se pudieran ver resultados. Aunque a mí siempre me importa más el proceso que el resultado, en este caso los niños y las niñas siempre van a querer ir hacia un producto final terminado y mi intención aquí debía ser esa.

Los destinatarios eran 12 niños y niñas de entre 6 y 10 años de edad. Realmente son los alumnos más jóvenes que he tenido así que también era un reto para mí, ya que no sabía cómo iban a acoger la propuesta.

El tema del taller lo elegía yo. Dentro del ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil (estamos en una Biblioteca), el campo de la ilustración ofrece muchísimas ideas y yo propuse un taller de ilustración y diseño de personajes. Es algo que ya, a otro nivel, he hecho con alumnos de las Enseñanzas Artísticas Profesionales en Ilustración, pero ahora mi trabajo consistía en adaptarlo a un público con otras edades y al poco tiempo disponible.

El espacio con el que conté en la Biblioteca es fantástico. Hay mucha luz, mesas grandes y espacio para movernos. Una maravilla.

La propuesta

La idea que propuse era esta: siguiendo mi línea de trabajo (ver enlaces al final) de diseñar el aspecto de personajes jugando con los distintos elementos que forman a un personaje (cabeza, cuerpo, orejas, patas…) y lo efectista, accesible, visual y rápido que ofrece la estampación con rotuladores, me propuse que los niños y las niñas diseñaran un personaje a partir de una serie de piezas que, en una primera fase del taller se las iba a dar yo. Esto requiere una serie de materiales y un trabajo preparativo previo importante. Estos son los materiales para que lo usen los niños y niñas en el taller:

  • Blocs de papel de dibujo de 135 gr. (al menos cuatro hojas para cada niño y niña).
  • Rotuladores de colores al agua (no al alcohol porque con el calor se seca muy rápido).
  • Espuma para imprimir: goma-eva (varias planchas).
  • Cartones para pegar la goma-eva y que quede rígido.
  • Bolígrafos negros.
  • Tijeras.
  • Pegamento de barra.
  • Platos de cartón (para colocar el material en las mesas).

También llevé una plancha de corte y una cuchilla que solo usaré yo, y unas cajas de lápices de colores y ceras por si alguien quiere colorear más o no le encaja demasiado la técnica propuesta.

Primera parte: Diseñar a partir de piezas dadas

El taller iba a tener dos partes. En esta primera parte vamos a construir nuestros personajes a partir de una serie de piezas hechas por mí y que dispuse en una serie de platos de cartón y repartí por la mesa. Hice bloques con distintas formas y tamaños que iban a poder utilizarse para hacer «cabezas», «cuerpos», «orejas» (que también pueden usarse como picos), «patas» y «sombreros». Se podrían hacer más («cuernos», «colas», «cuellos», por ejemplo…) pero cuantas menos opciones haya, de momento, mayor partido podíamos sacar a lo que había.

También repartí en otros platos varios rotuladores de colores. Son rotuladores al agua y tienen dos puntas. Un extremo es biselado, que será el que usemos para manchar las piezas, y otra punta es más fina para dibujar detalles y demás. También les puse los bolígrafos negros para otros detalles que luego vemos.

Demostración

Lo primero que hay que hacer, después de presentarnos y dar la bienvenida, es hacer una demostración de lo que íbamos a hacer y enseñar los materiales. Os muestro en este vídeo la demostración que hice a los niños y a las niñas. Aquí en el video no me paro, pero en el taller iba explicando poco a poco lo que iba haciendo, lo que cogía, e iba levantando el papel y mostrando a todos cómo iba quedando la ilustración.

Les mostré esta ilustración de debajo con cuatro expresiones básicas. Esta no la hice delante de ellos, la traía ya hecha, y con ella les quería contar las posibilidades que podían tener a la hora de dibujar ojos, cejas y boca, porque les puede dar una cierta expresividad a un personaje. Sobre esto me fijé que me hicieron poco caso. Daba igual

Repetí la técnica con otro personaje y ya algo más rápido porque no tenía que ir explicando aunque iba en voz alta contando todo lo que iba a hacer.

¡Manos a la obra!

Seguidamente cada uno ya se va a su lugar y comienzan a trabajar. Mientras terminaba la explicación ya veía con el rabillo del ojo que empezaban a buscar con la mirada las piezas que iban a usar y comenzaban a separarse de mí. Les insistí en que hicieran pruebas antes, que los primeros personajes tal vez no iban a salir como querían pero que podían repetirlo las veces que quisieran. Generalmente, las imágenes que crean en sus cabezas no se van a reflejar después en lo que puedan hacer en el papel, y más cuando están ante técnicas que no han hecho nunca, por lo que es importante darles confianza y libertad, y no dar excesiva importancia a cómo puede quedar.

A diferencia de alumnos más mayores, aceptan muy bien los resultados que obtienen aunque sea lo primero que les sale. Estudiantes más adultos son mucho más intolerantes a la aleatoriedad de lo que obtienen cuando se enfrentan a técnicas nuevas y les cuesta mostrar lo que hacen, sin embargo, los niños y las niñas de este taller son mucho más libres y ese ánimo lo reflejan muy bien en lo que consiguen, que sinceramente, me enseñaron resultados muy buenos para ser la primera vez que hacen esto.

Los primeros personajes que hacían se parecían mucho a los ejemplos que yo les mostré, aunque las piezas que usé me las guardé para que no usaran las mismas. Eso es muy bueno, el aprendizaje por imitación es la base cuando se empieza a aprender a dibujar o a pintar. Yo sigo haciéndolo.

El aprendizaje por imitación permite comprender la técnica porque trabajamos sabiendo ya cuál va a ser el resultado que busco. Permite tomar la medida a los materiales, al papel, al espacio, a los tiempos, para después pasar al siguiente punto que será el del aprendizaje por investigación, que será donde, con esa pequeña base anterior, vamos dejar más hueco a la creatividad personal. Los niños y las niñas empezarán a idear y a crear imágenes primero en sus cabezas y después empezarán a plasmarlas en el papel. Ya conocen la técnica y el proceso, ahora es el momento para inventar.

Segunda parte: La creación total

Tras esta breve práctica de apenas media hora, muy bien aprovechada porque en tan poco tiempo han sido capaces de crear entre dos y cuatro personajes cada uno, ya empiezo a observar que no se les ocurre ya qué otros «animales» hacer, ni qué otras piezas coger, y es cuando debemos parar y pasar a la siguiente pantalla (como si esto fuese un videojuego).

En este punto les repartí trozos de goma-eva, cartón, tijeras y pegamento, para que ellos y ellas diseñaran las formas de su propio personaje, para que crearan la cabeza (los ojos y otros huecos se los cortaba yo con la cuchilla), las piezas para el cuerpo, la pata o patas y todo aquello que quisieran.

Aquí ya cada uno trae a la mesa su propio imaginario personal. Hablamos del «Capitán Calzoncillos», de «Policán» (precisamente ambos del mismo autor, Dav Pilkey) y de otros superhéroes, libros y cómics que estaban leyendo y crearon sus propias versiones o creaciones propias usando los materiales y la técnica que ya habíamos visto.

Tras esta última media hora algo más larga, así quedó la mesa. Los niños no han dejado de trabajar en ningún momento, no ha habido muestras de cansancio (pese al calor) y se han movido a lo largo de todas las mesas para recoger todo aquello que les hacía falta. Estos son los restos de la batalla.

Se acabó

Por último, para dar por finalizado el taller, les pedí que trajeran al suelo sus creaciones para que todos y todas pudiéramos verlas. Les di una más que sincera enhorabuena por los personajes que habían creado y les pregunté qué les había parecido. Vi que les gustó. Yo les vi contentos y me consta gráficamente que, al día siguiente, alguno continuó haciendo más personajes, con esta técnica, en su casa.

Conclusión final

No me enrollo aquí. Mi valoración es muy positiva. En un principio, como no había dado nunca un taller a niños, no sabía cómo iban a enfrentarse a este proceso de creación de un personaje a partir de piezas, ni cómo iban a manejarse con los materiales, ni si me iban a entender, si se iban a aburrir… pero observé, sorprendido, que en estas edades aceptan muy bien las propuestas nuevas, mejor incluso que alumnos más mayores o profesionales, a quienes veo más resistentes a la experimentación y se muestran más reacios a salirse de lo que ya conocen.

Ojalá estos niños y niñas sigan experimentando a nivel gráfico mucho más y que no dejen de dibujar, porque, no sé qué ocurre cuando se hacen mayores, durante la Secundaria, que muchos se apartan del dibujo, comienzan a decir que se les da mal y terminan abandonando un lenguaje universal tan enriquecedor como es el de la expresión gráfica.

Vuelvo a agradecer a la Biblioteca Pública de Segovia, por seguir manteniendo actividades como esta. Muchas gracias a las madres y padres de estos doce niños y niñas por haber confiado en mí para apuntar a sus hijos a este taller y, sobre todo, muchas gracias a todos los artistas que me acompañaron.


Para ampliar:

En esta web he escrito muchos tutoriales sobre distintas técnicas desde una perspectiva profesional que, tal vez, podría ser interesante para aquellos niños y niñas que quisieran seguir probando cosas nuevas. Estos serían algunos textos sobre técnicas similares a lo que hemos visto en este taller.

Aun así, en comentarios siempre podéis preguntarme lo que queráis.

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