Si. Otra vez. Soy el pesado de las texturas, pero es que es tan divertido que no puedo evitarlo. Escribo hoy un texto breve en el que os muestro una forma que uso de manera muy habitual para incorporar texturas propias en trabajos de ilustración realizados con el software de edición vectorial Adobe Illustrator. Hay muchas formas de hacerlo. Esta no es ni la mejor ni la peor, es la que yo uso.

No voy a enlazar otros artículos en los que hablo de texturas porque llenaría esto de links, pero sí os recuerdo un texto en el que escribí distintos modos de obtener texturas a partir de diferentes materiales gráficos tradicionales: “Texturas, texturas y más texturas” (el título lo dice todo). Cuando me encuentro con este tipo de texturas lo primero que hago es escanearlas, por lo que tengo una buena base de datos de texturas, y es para trabajos como el que voy a mostrar ahora para lo que las utilizo.

Hoy es 1 de mayo y es el día que comienza en redes sociales uno de los retos o challenges más concurridos (junto con Inktober) que es “Mermay” (juego de palabras entre “Mermaid”: sirena, y “May”: mayo), un mes en el que Instagram se llena de sirenas de distintos tipos. Escribí por aquí también un texto sobre este tipo de retos en “Retos en Instagram contra los bloqueos creativos” Aprovecho esto para diseñar una sirena, venga.

Es un trabajo realizado en Adobe Illustrator. Cuando hago este tipo de ilustraciones suelo trabajar “por piezas”, de manera que me permite ir gestionándolas por separado cada una de ellas hasta logar la composición final. Si os interesa este proceso hablo un poco más de él en mi web en “Un proceso de diseño para la elaboración de un libro ilustrado”.

Para explicar el ejemplo aplicaré texturas al mar, a la cola y al pelo. Lo primero que hago es buscar las texturas que me puedan interesar. Primero las preparo con Photoshop. Todas las tengo guardadas en “Escala de Grises”. Nada de color. Esto es así porque siendo grises las puedo cambiar de color de manera muy fácil en Illustrator. También suelo hacer dos versiones de las texturas, una en “Escala de Grises”, como digo, y otra en “Mapa de Bits”. Esto se hace en Photoshop yendo a “Imagen” > “Modo” > “Mapa de Bits…” y ahí os invito a jugar con las opciones que os da. En mi caso he usado “50% de umbral”. Lo que se consigue es eliminar todos los grises y convertir todo o en blanco o en negro, de manera que tenemos una versión de la textura muchísimo más contrastada. Todas las texturas las guardo en formato nativo de Photoshop (.psd) para poder trabajar mejor. Os las enseño:

Esta es una textura obtenida a partir de un monotipo hecho con gouache. En esta ocasión no hay mucha diferencia entre la versión de “Escala de grises” de arriba, con la de “Mapa de Bits” de abajo. Usaré esta última para la cola.

Aquí si que podemos ver más diferencias entre ambas versiones (arriba en “Escala de grises” y abajo “Mapa de Bits”). Esta textura está hecha con pinceladas casi secas de lápiz de grafito acuarelable. La usaré para el pelo, me gustan esos trazos tan contrastados.

Luego usaré también estas pinceladas de acuarela para el mar. En “Escala de grises” (la versión en “mapa de bits” no me servía porque al no tener mucho contraste inicial, la conversión nos devuelve una mancha negra).

Lo que hago a continuación en Illustrator es llevarme la textura (“Archivo” > “Colocar…”) a la mesa de trabajo y ubicarla sobre la zona en la que quiero que esté. Puedo girarla, modificar el tamaño (sin exagerar) y cuando esté lo que hay que hacer es lo siguiente: Selecciono la mancha y además (con la tecla de mayúsculas presionada para sumar ambos elementos) selecciono la zona donde quiero que “se meta”. Con el botón derecho del ratón hago clic y voy a “Crear máscara de recorte” y automáticamente tendré la textura dentro de la zona (como veis ya en la trenza de la izquierda).

Ahora podemos hacer varias cosas pero para ello tenemos que “entrar dentro” haciendo doble clic en el grupo de área + textura. Una vez dentro puedo seleccionar indistintamente el área y la textura y es ahora donde tendré opciones de modificar el color (aunque esto lo podríamos haberlo hecho antes) y donde podré gestionar el modo en el que funcionará la fusión de ambas. Me explico: con el panel de “Propiedades” abierto (“Ventana” > “Propiedades”) puedo hacer clic en la forma y, por ejemplo, rellenarla de un color. En el caso del pelo y las trenzas la forma del diseño es de color rojo, después hice clic en la textura y me fui al panel de Propiedades donde cambié fusión yendo a “Opacidad” y puse “Multiplicar”, de manera que la textura se mezclaba mejor con el fondo (o al menos de una forma que a mi me gustaba). Podría cambiar la transparencia de la textura, poner otros modos de fusión… Aquí os toca a vosotros investigar y tenéis para rato.

Aquí hago lo mismo con la cola de la sirena. Diseño la forma que tendrá en la ilustración, coloco la textura (la suelo poner al fondo para ver qué zonas van a entrar de la textura). Selecciono ambas cosas y creo la máscara de recorte.

En el caso de la cola, la textura, a la que he cambiado de color seleccionándola y buscando un color en el panel de color, está con un modo de opacidad llamado “trama” que hace que podamos jugar con la trama en negativo (cuando el fondo es más oscuro de las formas de la textura), porque el color de la forma de la cola es un rojo más oscuro.

Con el mar es más fácil. Coloco la textura, la cambio de color y creo la máscara. Las formas no tienen que tener bordes. Aquí los he puesto para que veais cómo las coloco pero si no tienen por qué tener un color concreto toda la forma es transparente y sin línea alrededor.

El resultado final es este:

Os propongo que seais coleccionistas de texturas, que las escaneéis y que os acordéis de mí (para bien) cuando queráis incluirlas en vuestras ilustraciones digitales. Os animo también a que echéis un ojo a los retos que surgen en Instagram, como este que os digo de “Mermay” que son muy interesantes para dibujar por dibujar.