Si estás aquí atraído por la redacción del título, que sepas que no es más que una parodia, una crítica a esos titulares engañosos, capciosos, que sólo buscan hacer visitas a páginas web de lo más extrañas. Lo critico porque me dan mucha rabia y siempre acabo picando.

Querría hablaros del lápiz a través de diez ideas básicas (siguiendo este formato tan empleado en internet en el que se ofrece información breve, telegráfica y de consumo rápido). El lápiz es la herramienta con la que empieza todo ilustrador, el instrumento más básico (que no simple). La mayoría de las veces un ilustrador emplea un lápiz para hacer bocetos, apuntes, hacer una base… para después desarrollar las ilustraciones con otras herramientas, con color, etc. Pero hay profesionales que emplean el lápiz como técnica final para sus trabajos y ese es el primero de los puntos que enumero a continuación:

 

1. Admirar el trabajo de ilustradoras expertas con el lápiz

No quiero hacer una recopilación exhaustiva pero sí quisiera destacar algunas ilustradoras cuyo trabajo admiro, como Ester García quien en su trabajo “La selección natural” (Ed. Nórdica, 2016) nos regala preciosas ilustraciones hechas con lápiz de grafito. Noemí Villamuza, cuyas ilustraciones, protagonizadas por el grafito, a veces son después acompañadas por otras técnicas (color digital…), Ana Juan, cuya maestría con esta técnica consigue trasladarte a espacios fantásticos, Ana Sender, que ha publicado hace poco “Villa Diodati” (Ed. Avenauta, 2018) con unas maravillosas ilustraciones a lápiz, o los impresionantes retratos de Concha Pasamar y también quiero solamente citar a otras ilustradoras como Anuska Allepuz, Rebecca Green, Anja Sušanj, Giulia Tomai o la genial Isabelle Arsenault entre tantas y tantas ilustradoras virtuosas del lápiz. Echad un ojo a sus trabajos y si queréis aprender la técnica os recomiendo que entrenéis copiando algunas de sus ilustraciones.

 

2. Conocer las distintas presentaciones del grafito

Las minas del lápiz de grafito están hechas a base de una composición de arcilla y grafito que varía en función de si hablamos de lápices blandos o lápices duros. Las graduaciones de los lápices blandos irán desde el HB que es la dureza intermedia, al B, 2B, 3B, 4B… así generalmente hasta el 9B (depende de las marcas). La graduación de los lápices duros irá también ascendiendo desde HB, H, 2H, 3H… hasta 9H (también dependiendo de la marca).

Según su presentación podemos encontrar el lápiz en su formato tradicional, mina recubierta de madera, pero también se puede encontrar el grafito en barra (sin cobertura de madera), en minas finas para portaminas (0.3, 0.5, 0.7, 2mm…), y también se puede encontrar el grafito en barra, en polvo e incluso en bola!

Sobre la historia y curiosidades del lápiz os recomiendo este artículo: “La exquisita complejidad del lápiz” de Yorokobu.

 

3. Dibujar líneas y garabatos

El lápiz es una herramienta ideal para hacer dibujos a línea, una línea que podemos matizar, modular, declinar, de mil formas inclinando el lápiz sobre el papel, afilando más o menos la punta, presionando más o menos, empleando lápices blandos o duros o haciendo que el trazo sea limpio, roto, quebrado… ¡Hay tantos matices que se pueden sacar…!

 

4. Diseñar texturas y manchas

Bien con distintos tipos de líneas o trazos o con otras técnicas de las que hablaré más abajo, se pueden diseñar distintas texturas con las que podremos dar cuerpo a nuestras ilustraciones.

El grafito es fácil de difuminar, se puede conseguir manchar con grafito una superficie sin tan siquiera aplicar el lápiz directamente, basta con manchar en un papel aparte y después arrastrar ese grafito sobre la ilustración con un papel, un difumino o el dedo. Para ello podemos también crear máscaras para reservar zonas limpias de grafito. El resultado es muy interesante. Otra opción también es crear las texturas en un papel y recortar la forma que queramos para usarlo como collage.

 

5. Emplear máscaras

El grafito es un medio que mancha mucho y es muy importante la limpieza. Hay que tener cuidado de no manchar el papel o de proteger las zonas sobre las que no queremos intervenir. Podemos controlar las zonas a las que poder aplicar el lápiz con máscaras hechas con cintas adhesivas o con simples papeles recortados colocados encima. Se consiguen efectos muy limpios y rápidos de hacer.

 

6. Afilar las puntas

El mundo de los sacapuntas merece un capítulo aparte. Ya lo he hablado con algunos ilustradores y les pasa como a mi, que hay sacapuntas que sirven sólo para un tipo o marca de lápices y otros sacapuntas para otros (depende de los diámetros, si son hexagonales o redondos, blandos o duros, de grafito o de otro tipo…). Un consejo: cuando consigáis haceros con un buen sacapuntas, no se lo dejéis a nadie. Escondedlo.

También es muy útil y muy común afilar los lápices con una cuchilla. De hecho algunos lápices no hay más remedio que afilarlos así.

De todos modos a veces es interesante que tengan una punta poco afilada para según qué cosas.

 

7. Borrar

El mundo de las gomas de borrar es todavía más amplio que el mundo de los sacapuntas, ¡dónde va a parar! La mejor goma siempre es la que está limpia. Debemos cuidar mucho la limpieza de las gomas de borrar frotándolas sobre un papel en blanco o cortando con una cuchilla las partes más feas. Una goma mala nos puede destrozar un trabajo. Hay distintos tipos de gomas en cuanto a su presentación. Son interesantes las que nos permiten borrar detalles (goma lápiz). Otra cosa con la que hay que tener cuidado es con las virutillas que sueltan al borrar ya que si las retiramos arrastrando el borde de la mano (gesto muy habitual) podemos correr el riesgo de manchar el papel. Es mejor con un cepillito o soplando.  También podemos usar plantillas o máscaras para borrar.

 

8. Probar el grafito acuarelable

El grafito acuarelable es un medio increíble y muy versátil con el que podemos conseguir cosas muy interesantes con apenas un lápiz y papel… y un pincel, como ya escribí en esta web hace unos meses. Hay también muchas marcas y graduaciones de lápices de grafito acuarelable. También se comercializan en pastilla simplemente para mojar con el pincel y listo.

 

9. Probar lápices “diferentes”

Los lápices de los que he estado hablando, además de los acuarelables, son generalmente de grafito y arcilla, pero también hay otro tipo de lápices diferentes que no debemos descartar, desde los lápices de propaganda o que nos regalan por ahí a los lápices de carpintero, lápices grasos, lápices de carbón prensado, lápices muy especializados, lápices malos… todos ellos tienen su personalidad propia a la que añadiremos siempre nuestro toque o nuestra forma de acercarnos a estas herramientas. Probadlas porque a lo mejor descubrís algo mágico en alguna de ellas.

 

10. Usarlos mucho y experimentar

Por último, lo mejor que podemos hacer con un lápiz es probarlo y disfrutar de todo lo que es capaz de ofrecernos y probar su efecto en distintos tipos de papel. Probar texturas, líneas, máscaras, manchas, materiales…