La estafa del arte digital NFT

Quizás les haya llegado durante estas semanas la noticia de una revolución en el mundo del arte. El creador digital Mike Winkelmann ha vendido en subasta de Christie un jpg con 5000 imágenes digitales que ha realizado durante 5000 días en NFT y ha sido pagada en la criptomoneda Ethereum con un valor de 69 millones de dólares, naturalmente por un comprador anónimo.

imagen de Mike Winkelmann

Para no perdernos, vayamos por partes sobre qué es cada cosa y poder entender el inmenso timo piramidal que se está perpetrando en el nombre del arte con el apoyo de medios de comunicación, galerias, casa de subastas y especuladores varios.

Un NFT significa NON FUNGIBLE TOKEN, es decir, un archivo digital único. Un token no fungible (NFT) es un certificado de unicidad y autenticidad almacenado en una blockchain (una blockchain es información segura almacenada en diferentes puntos de la red ). Un NFT certifica que un activo digital es único. Los NFT se pueden utilizar para representar elementos como fotos, videos, audio y otros tipos de archivos digitales.

En cuanto a la criptomoneda Ethereum no entraré en algo que desconozco completamente, pero Ethereum es una moneda virtual que no existe físicamente y fundada de manera personal y bastante opaca por diferentes individuos y empresas suizas.

Una imagen digital de autor no significa en sí absolutamente nada, solamente en instagram se suben 70 millones de imágenes de autor cada día. Un archivo digital único tampoco significa absolutamente nada en sí mismo, solamente el uso que se le dé al archivo cambia la obra.

Si la imagen creada es exactamente igual a la imagen difundida en resolución y tamaño no hay diferencia entre original y copia. Una foto digital realizada en alta resolución de Annie Leibovitz no es igual que la foto digital que se encuentra en google images. Esa imagen original puede ser ampliada, impresa y firmada por la autora para hacerla única y con un valor. Pero es precisamente la fisicidad la que le da el valor, no el archivo digital en sí mismo, que podría ser copiado infinidad de veces.

El artículo digital que el NYT ha vendido como único (noticia aquí) es exactamente igual que la copia que se encuentra en internet, por lo tanto no tiene valor en sí y tener su propiedad no cambia en nada si no se pueden vender o reclamar derechos de autor a otros.

Un cuadro es único porque existe físicamente y no se puede volver a pintar . Un archivo digital, aunque se declare único, sí se puede volver a copiar. Annie Leibovitz puede volver a hacer una copia de su foto, imprimirla y firmarla de nuevo. Esto le resta valor al archivo digital y le da valor a la obra física pero si se imprime la imagen 10.000 veces no será lo mismo que si imprime una sóla vez.

En las primeras reproducciones en serie del mundo del arte, con el grabado, el artista solía hacer una serie de copias impresas y después destruía el original para asegurar que las copias fueran en un número limitado. En el arte digital esto no es posible. Una imagen digital se puede volver a copiar las veces que se quiera.

Planchas destruidas para evitar su reproducción Yves BRAYER

Vayamos al uso de esas imágenes. Si la imagen viene usada para vender una camiseta, hacer una lámina, crear un anuncio o cualquier tipo de de lucro económico el estatus de esa imagen es diferente. La imagen está sujeta a las leyes del país por derecho de autor y se protege al autor o al propietario de la imagen con sus respectivos derechos .

David Hockney es uno de los artistas vivos más importantes del mundo y se ha interesado siempre por la tecnología y el arte digital. Ha realizado dibujos bellísimos en su ipad y iphone que en un principio mandaba a sus amigos intimos. El valor de esos archivos en ceros y unos es nulo porque cada amigo lo podía mandar a otros miles y así sucesivamente.

Las galerías sólo han podido monetizar las impresiones firmadas de esos dibujos que ha realizado Hockney en su ipad y siempre a un precio mucho más bajo con respecto a su obra de pintura debido al número alto de copias (las impresiones de dibujos firmados para el libro David Hockney. A Bigger Book fueron 10.000). Si Hockney quisiera vender los derechos de uno de esos dibujos, lo podría hacer sin problemas con un contrato de cesión de derechos y sin necesidad que un NFT verificará su autenticidad.

Dibujo de D. Hockney en ipad

Cómo cambia el NFT el mundo del arte? En mi opinión en nada, esta nueva tecnología no aporta absolutamente nada al arte digital o al arte en sí. Ya existen las leyes de derechos de autor, sea para imágenes digitales que para obras físicas.

El timo especulativo se puede ver a distancia. Desde compradores anónimos que elevan el precio de obras de supuestos «artistas» digitales que nadie conocía hasta ahora, con una moneda de dudosa procedencia a un formato que no supone nada nuevo ni ningún tipo de revolución para los creadores digitales.

Imagen número 15753 de Hashmask, vendida con un token no fungible en la cadena de bloques de Ethereum.

Naturalmente los especuladores ya han empezado a trabajar. Desde el fundador de Twitter con un tweet vendido firmado digitalmente al NYT con un artículo digital subastado y vendido en NFT . Si no le encuentran sentido a todo esto, es porque simplemente no lo tiene.

El hecho que se tenga un certificado (digital) que diga que eres el propietario no cambia en nada el status que tiene la imagen dentro de la web u otros medios digitales. Seguirá en internet, se seguirá difundiendo y no se puede pedir derechos de autor digitales de billones y billones de imágenes que pueblan internet si no hay ánimo lucro en ello.

Aquellos que compraron una cinta de vídeo VHS cuando el arte moderno hablaba de la revolución sin precedentes de video instalaciones de » nuevos artistas» pueden ir ya a comprar sus NFT de imágenes de gatitos.

24 noviembre, 2021

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