Me encantan las guardas de los libros, en especial de los álbumes ilustrados. Es un espacio fantástico en el que en muchas ocasiones el ilustrador puede aportar contenido interesante y relacionado con lo que se verá o se ha visto en el interior. No son un mero adorno y son muy habituales los diseños modulares, ya sabéis, aquellas ilustraciones que se diseñan para que puedan ser repetidas hasta el infinito y más allá.

Probablemente lo más fácil es hacer un diseño circular o cuadrado, cerrado, que pueda duplicarse por arriba, por abajo y por los lados sin problema, pero los que más me gustan son aquellos patrones, patterns, retículas, módulos… como queráis llamarlos, cuyo módulo no es tan evidente y que es difícil de adivinar. A continuación os propongo un método manual para entender el funcionamiento de un patrón de repetición. Una vez entendido el mecanismo nos será más fácil emplear técnicas digitales.

Partimos de un papel cuadrado (va a ser más fácil así) en el que dibujamos, por ejemplo, un grupo de objetos que tengan una temática común o que estén relacionados de alguna manera… o lo que queráis, y los vamos a disponer en el centro y tendremos mucho cuidado de que no toque o se pierda ningún elemento del dibujo por los bordes del papel, luego veréis por qué.

Después vamos a cortar el papel por la mitad en vertical y colocaremos el trozo de la derecha a la izquierda y pegamos ambos trozos por detrás con celo.

Una vez pegado hacemos lo mismo pero esta vez hacemos el corte horizontal y cambiamos la mitad de abajo por la de arriba y volvemos a pegar.

Ya tenemos el módulo. Ahora lo que debemos hacer es completar la ilustración dibujando en la zona central (que originalmente correspondía con los bordes) para llenar el cuadrado.

El resultado, una vez escaneado y limpio sería este que veis aquí arriba. Lo que tenemos ahora es un cuadrado que encaja a la perfección consigo mismo por los cuatro lados. Ahora podríamos aplicar colores y decidir la escala para conseguir resultados como estos:

Ni que decir tiene que haciendo los “cortes” en digital queda mucho mejor y es más rápido, pero no me puedo resistir a plantear esta práctica manual que nos permite comprender mucho mejor la técnica. ¡Ale!, ¡a trabajar!