La arrogancia de la alta inteligencia

Si hemos tenido suerte, hemos podido disfrutar de la educación de uno de esos padres, tíos o abuelos que eran una fuente de sabiduría de la vida y de su funcionamiento pero jamás se acercaron a un libro. No leyeron a Cervantes, ni a Dickens, ni a Shakespeare, y tampoco conocían las obras de Dostojevski. Sin embargo, comprendían instintivamente las mismas pulsiones.

En mi opinión, y sobre todo en ámbitos culturales, no hemos comprendido bien la diferencia fundamental que existe entre la alta inteligencia y la sabiduría. La alta inteligencia no produce bondad, ni altruismo, ni generosidad. La sabiduría sí.

Alta inteligencia y sabiduría son dos cosas diferentes y nadie ha sabido relacionarlas de ninguna manera, una no produce la otra.

Hace poco escuché a Pablo Auladell en un excelente podcast italiano comentando que la poesía se manifestó en él por alejamiento y no por acercamiento al fuego. Yo entendí ese fuego como el bullir de la vida . Es decir, la necesidad del arte por estar alejado de la vida misma.

El paraíso perdido de Milton por Pablo Auladell

Ese alejamiento del fuego permite descubrir nuevas formas de ver e interpretar el mundo, pero a la vez te rinde ciego a ciertos funcionamientos sociales. . Una sociedad que tampoco el artista llega a comprender de manera racional.

Los intelectuales, y nosotros los artistas (excluyo la intelectualidad en artistas, pero que cada uno se la añada según el caso) tenemos un retraso importante en el sentido común. Ese retraso viene muy bien para crear, pero muy mal como instrumento social.

La alta inteligencia es una de las características del mal explorado en la ficción. Scar. Sher Kahn. Hannibal Lecter. Valdemort. Magneto. Lex Luthor. Thanos.

Scar

Las religiones nos llevan advirtiendo de la arrogancia en la alta inteligencia durante siglos, pero hemos hecho hecho oídos sordos porque vienen de dónde vienen.

No puedo evitar pensar recurrentemente en el origen cristiano del mal en la historia del Ángel Caído o Lucifer. Dios le encarga a los ángeles tratar a los hombres como a él mismo. Y Lucifer, por amor a Dios junto con una falta de humildad entra en una guerra con Dios.

En infierno de Dante por Doré

Lucifer, el Reluciente por el brillo de su sabiduría, no refleja nuestra visión moderna del mal absoluto , lo que encarna realmente es un mal disfrazado de falso amor junto con falta de humildad.

Milton en su Paraíso Perdido le añade un excelente matiz a Satanás con la frase «Es mejor reinar en el infierno que servir en los cielos». Esta frase resume el pecado de Satanás, resentimiento y falta de humildad. Todo desde la alta inteligencia. Se consideraba a la altura de Dios y exige no ser tratado menos que un hombre.

Quienes adoran ( perdón, adoramos) a la Diosa Razón deberíamos también añadir un pequeño santuario a Fray Escoba, Santo de la humildad.

“Un tonto ilustrado es más tonto que un tonto ignorante» que decía Molière.

Gracias por leerme y un saludo!

M.

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14 noviembre, 2023

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Ilustraciones by Gaia Stella

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