La transferencia de imágenes es un proceso que se utiliza sobre todo en el campo de las manualidades y el DIY. Se trata de una técnica que permite trasladar, transferir o «imprimir» la imagen de una fotocopia sobre cualquier soporte poroso (cerámica, madera, cartón…).

Para realizar este procedimiento tenemos que contar con fotocopias de imágenes; no valen sacadas de una impresora de inyección de tinta, esto es importante, es imprescindible que procedan de una fotocopiadora ya que es el tóner lo que se va a transferir. Necesitaremos también disolvente común, algodón y algún instrumento para presionar.

La técnica consiste en hacer que se desprenda la imagen fotocopiada del papel gracias al disolvente y a la vez hacer que se pegue sobre nuestro soporte (papel en nuestro caso). La imagen se va a invertir, luego lo veis, por lo que si contamos con fotografías o dibujos que deban tener una orientación determinada o que incluyan texto hemos de tener cuidado y preparar la imagen en la fotocopia para que esté reflejada en espejo. A veces imprimo la misma imagen de ambas formas para elegir in situ. Ahora lo vemos con un ejemplo.

Utilizaré las fotografías de los retratos de dos personajes que he sacado de una de las páginas web que incluyo al final de este artículo, y una fotografía que hago yo mismo a un lápiz que se está quedando pequeño. La fotocopia de la imagen del lápiz he de sacarla invertida para que se lean las letras al derecho al transferirse al papel. Aquí lo veis abajo.

Empezamos: Tras recortar la imagen o fragmento de imagen que queremos transferir, humedecemos el reverso de la fotocopia con disolvente ayudándonos de un algodón (mucho cuidado con el disolvente, por favor, mojad el algodón y tapadlo enseguida, no lo hagáis con niños delante y ventilad que el olor es muy fuerte. Podéis incluso trabajar con mascarilla). No es necesario apretar mucho para que no se empiece a transferir la imagen todavía. Tenemos que tener cuidado de no empaparlo demasiado, sino solo humedecerlo. La humedad hará que podamos ver la imagen desde el reverso.

Después lo colocamos, siempre con la imagen hacia abajo, sobre el papel donde queramos pasar la imagen y presionamos ahora con el reverso de un pincel, con una plegadera u otra herramienta que no arañe el papel para que no se rompa. Al estar húmedo el papel es muy débil y hay que tener cuidado.

Cuando creamos que ya está despegamos el papel (saldrá bien pero por si acaso haced un pliegue en una esquina para agarrar de ahí para retirarlo) y si el disolvente y nuestra mano han hecho bien el trabajo parte del tóner se habrá despegado de la fotocopia y se habrá impreso en nuestra hoja. Del resultado dependerán muchos factores: que la imagen transferida sea realmente una fotocopia y no procedente de impresora de inyección de tinta, que hayamos humedecido bien el papel y que no haya zonas sin mojar, que hayamos presionado bien (aunque también podemos jugar con presionar más en unas zonas que en otras o humedecer con disolvente la imagen de manera parcial…), dependerá también del soporte o papel que estemos usando, etc.

Estas imágenes transferidas van a formar parte de una ilustración que podemos crear con otros materiales como el lápiz de grafito, lápiz de color, rotuladores, acuarelas (para esto habría que usar papeles con más gramaje, claro), gouache… y a partir de aquí el resultado ya es cosa de la creatividad e imaginación de cada uno. ¿Qué os parece? ¿veis aplicaciones interesantes? Os muestro cómo he hecho el ejemplo con el que ilustro este artículo.

Aprovechando el blanco y negro de las fotocopias voy a diseñar una ilustración utilizando herramientas que me ofrezcan esos tonos, aunque también quedaría muy bien el contraste entre el blanco y negro del tóner y el color de otros materiales. Probaré a hacer una ilustración en blanco y negro usando estas herramientas (no usaré todo, claro):

Después de transferir las imágenes y de hacerme con mi arsenal de material empiezo a trabajar la ilustración (aunque no tenga bocetos, antes he hecho pruebas de qué materiales poder usar y tengo la imagen final más o menos en la cabeza).

Empiezo con rotuladores acrílicos. Estos nos ofrecen un color opaco y nos van a permitir tapar parcialmente las imágenes transferidas, que es el motivo por el que los usaré para poner un gorro a estos personajes que van a ser unos pequeños duendes que van a cargar a cuestas con un lápiz. Como veis, la mancha del rotulador tapa la parte superior de las cabezas y permite solaparlo a la imagen del lápiz. También podríamos haber recortado la tapa de los sesos de los personajes y recortar la fotocopia del lápiz antes de transferirla, pero supondría un trabajo que fácilmente se puede resolver con este rotulador.

A continuación toman el relevo los lápices de color. Usaré grises y negro Polychromo de Faber-Castell (de ellos hablé en «Introducción general a los lápices de colores»). Serán los que voy a usar para el cuerpo y los brazos, así como después para sombras bajo la imagen del lápiz y otros detalles.

También echaré mano de rotuladores al alcohol como los Cópic, con el que podré hacer sombras sutiles y transparentes tanto en el gorro como bajo los ojos, barba y demás. También necesitaré unos toques de gouache blanco para hacer las manos de los personajes ya que estas deberán superponerse a la imagen del lápiz.

Ideas para las fotocopias: Podemos transferir como hemos visto hasta ahora fotografías hechas por nosotros, como el lápiz de la imagen, podemos usar fotografías o imágenes de dominio público o libres de derechos (incluyo enlaces al final de este artículo), como los retratos que he usado para los personajes de los duendes, y también podríamos hacer fotocopias de objetos que podemos situar sobre la fotocopiadora (si tenemos acceso libre a una), pero también es interesante diseñar una serie de patrones, texturas (si, otra vez hablo de texturas), que podamos después incorporar a otras ilustraciones.

Estas de aquí arriba las he hecho con Adobe Illustrator, las he fotocopiado y las podré usar para aplicar texturas con la técnica de la transferencia con disolvente que hemos visto aquí. A continuación tomaré una hoja con puntos para ponerlas en esta ilustración.

Al final el resultado es éste. Los pantalones y el chaleco los he hecho con rotuladores Ecoline y las líneas grises de las mangas de las camisas son con el rotulador fino de Stabilo, que pinta bien sobre superficies coloreadas con lápiz de color.

Sé lo que estáis pensando: ¿No es más fácil/rápido hacer todo esto por ordenador? Si estáis en un momento de aprendizaje disfrutaréis con estas técnicas. Si queréis experimentar probad de todo. No sé si es más difícil así que en digital pero, desde luego, es mucho más divertido y el olor a disolvente hará que quienes convivan con vosotros se acuerden más de vosotros.


Sitios de donde tomar imágenes de dominio público: