Hoy os traigo lápices de color acuarelables. En un artículo que escribí por aquí titulado “Introducción general a los lápices de colores” hablaba de algunos lápices de colores cuyo pigmento tenía la posibilidad de disolverse con el agua lo que nos permitía tener dos herramientas en una: lápiz de color y acuarela.

Me centraré en esa capacidad que tienen algunos lápices de colores de acuarelarse para presentar algunas posibilidades. En estas tres franjas os presento tres formas de aplicar un color más o menos sólido:

El color de la izquierda se ha conseguido sin acuarelar, es el color aplicado con un lápiz de color azul sin la intervención del agua. En el centro he aplicado la misma densidad de color pero después he pasado un pincel húmedo por encima. Como veis queda una textura diferente, similar a la acuarela o al gouache. Se consigue un color más plano y uniforme.

A la derecha os presento otra opción. Lo he he hecho primero es aplicar agua al rectángulo y mientras estaba húmedo he pintado con el lápiz azul.

No conviene apretar demasiado porque estamos ante una superficie muy frágil y se podría agujerear, así que de manera muy suave pasamos el color por la zona húmeda. Se consigue una textura distinta también muy interesante.

A continuación voy a hacer una prueba para la que combinaré estas tres técnicas y otra más. Versionaré una ilustración que hice en otra ocasión con collage y monotipos en “Texturas analógicas para ilustraciones… analógicas”. Esta es la ilustración:

Tampoco se trata de imitarla al cien por cien. Se trata de interpretar y adecuarse a las herramientas disponibles. Me parece una práctica didáctica muy interesante a través de la que tenemos que analizar las formas, los colores y sobre todo las texturas y ver cómo, en este caso el lápiz de color acuarelable, se puede utilizar para interpretar algo que ya está hecho. Probad con ilustraciones vuestras que hayáis hecho con otras técnicas.

Lo primero que haré será calcar la forma con lápiz y “rellenar” los interiores con rayajos. Sin apretar demasiado aplico color con distintos lápices para que se mezclen después con el agua.

Lo que me interesa es la mezcla y que en unas zonas se vean unos tonos y en otras zonas otros tonos. No quiero algo totalmente plano para lo que habría usado un único lápiz.

Para la camiseta azul enmascararé con cinta adhesiva (probad bien antes que sea adecuada para el papel y que no tenga demasiado pegamento para que no arranque el papel) y usaré la técnica de pintar sobre húmedo. Primero humedezco la zona y después aplico el lápiz. Si os fijáis la prueba que os he enseñado al principio buscaba precisamente decidir cómo hacer esta parte.

Otra técnica distinta que yo uso de manera habitual es crear el color en un papel y usar éste como paleta. En el caso de las piernas, que quería que no se apreciara el lápiz y que fuese algo más sutil y transparente, he optado por crear el color con la mezcla de dos colores en un papel y llevarme la mezcla con el pincel directamente sobre la ilustración previamente enmascarada (Ya sabéis que yo enmascaro mucho. Véase: “Máscaras y capas con acuarela” y otros).

Sobre las superficies acuareladas, una vez secas, aplico el color seco para buscar sombras, enfatizar texturas o corregir cosas que no me gustan cómo quedaron.

La acuarela convencional y el lápiz de color es una pareja que se llevan muy bien. En este caso el uso de ambas fórmulas: húmedas y secas, nos ofrece interesantes posibilidades a la hora de trabajar con un material tan versátil como el lápiz de color acuarelable.