A la hora de abordar una obra, una de las fases del proceso creativo que me parece más interesante y necesaria es la de investigación. La búsqueda de referentes es una tarea enriquecedora que nos llevará a descubrimientos insospechados, a caminos sorprendentes y a felices encuentros. Esta parte del proceso creativo nos ayudará a crear un lenguaje de expresión personal y a comprender otros. Los referentes por lo tanto constituyen nuestro alimento creativo. Pero estos referentes hay que asimilarlos para que no se conviertan en una mera copia de estilo. No se trata de ver muchos autores y copiar el aspecto formal, se trata de hacer un análisis de aquello que observamos, de entender cómo se articula, de preguntarnos por qué nos llama la atención o no nos gusta.

En el módulo que imparto de Dibujo aplicado a la Ilustración en la Escuela de Arte y Superior de C.R.B.C. de Valladolid, intento todas las semanas que los estudiantes descubran un libro diferente relacionado con la ilustración, cómic… Para reforzar este hallazgo realizamos un trabajo que se titula Bibliografía Ilustrada, que recoge verbal y gráficamente la esencia formal de estos libros mediante un análisis gráfico previo. Consiste en investigar sobre el alfabeto visual y cómo lo podemos utilizar para crear un lenguaje propio.

En este análisis tenemos que descubrir el código formal que utiliza ese autor para expresarse: ¿Qué tipo de línea utiliza?, ¿Hay línea de contorno?, ¿Cómo son los colores? ¿Cómo se crean las texturas?, ¿Y las formas?… Este análisis también nos ayudará a comprender el significado de las obras.

Una vez comprendido este lenguaje, emplearemos aquellos elementos gráficos utilizados en las ilustraciones pero reinterpretados por nosotros para contar nuestro mensaje. No se trata de copiar la estética sino de analizar, abstraer, reinterpretar y aplicarlo a nuestra obra.

El objetivo del ejercicio es identificar los elementos gráficos, cómo se utilizan en diferentes obras, cómo se crean, y descubrir qué es lo que nos atrae gráficamente y cómo lo podemos interiorizar para que sea personal.

Una vez hecho este análisis gráfico, tenemos que pensar en el contenido, qué queremos contar y cómo lo vamos a contar con ese nuevo lenguaje gráfico aprendido. Y después ya podremos crear gráficamente con la técnica que se crea más apropiada.

Este ejercicio nos descubrirá diferentes lenguajes, tantos como autores hay. Al reinterpretarlos de una forma personal ampliaremos nuestro lenguaje visual y además aprenderemos idiomas (gráficos).

Este es el guión del ejercicio:
-Título y autores:
-Análisis gráfico: Descripción detallada de los elementos básicos del lenguaje   visual. Aplicación de estos elementos.
-Conclusión personal: Justificación de por qué nos ha gustado o no.
-Interpretación personal gráfica: Técnica libre, tamaño DIN A4, papel apropiado para la   técnica utilizada. Este apartado práctico se hace después de realizar el análisis gráfico.

La búsqueda de referentes es algo imprescindible para la creación. Pueden ser formales, conceptuales, podemos encontrarlos entre diferentes disciplinas, en experiencias reales, por azar…

A continuación cito brevemente algunos ejemplos de la utilización de referentes en artistas a lo largo de la historia:
Cesare Ripa, autor del s.XVI, elaboró un catálogo de imágenes con descripciones detalladas en su obra Iconología para que los artistas (pintores, escultores, dibujantes, poetas….) las pudiesen utilizar en sus obras. Es una enciclopedia de alegorías que representan virtudes, vicios, artes, pasiones, en la que el autor plantea cuál es su concepción de la alegoría y las reglas que han de seguirse para realizarla.

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En el siglo XIX, el pintor Eugene Delacroix utilizó referencias de pintores de diferentes épocas para crear La barca de Dante (Dante y Virgilio). Guillermo Solana, en su conferencia Delacroix o el arte Romántico, nos describe estas referencias. Esta conferencia se puede escuchar en este enlace.
He aquí algunos ejemplos de las referencias representados en el cuadro:
Torso de Caronte: inspirado en la escultura del Torso Belvedere.
Mujer en el agua agarrándose a la barca: figura de La Noche de la Capilla Medici de Miguel Angel.
Condenados en primer plano: basados en el cuadro Hero y Leandro de Rubens y en La balsa de la Medusa de Théodore Géricault.

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La ilustradora Yael Frankel, se inspiró en la portada de una revista antigua con una composición geométrica y abstracta para crear los personajes de su álbum ilustrado No quiero ser rey.

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Gabriel Pacheco, ilustrador mexicano, incluye entre sus principales referentes a la bailarina de danza contemporánea Pina Bausch, al director de cine Theo Angelopoulos, y al escritor Octavio Paz. Según sus palabras: “Buscar referentes que no sean del mundo de la Ilustración ayuda a crear una voz propia y a buscar la metafísica de la Ilustración más allá de la estética”.

La ilustradora Josune Urrutia, se ha inspirado para la creación de su Breve diccionario enciclopédico de mi cáncer, entre otras artistas en la bailarina Anna Halprin, que toma como referentes sus experiencias vitales para crear sus obras.

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El ilustrador Norman Rockwell, utilizaba fotografías como base de sus ilustraciones para posteriormente darles otro significado.

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François Truffaut en su largometraje Los 400 golpes, rinde homenaje a Jean Vigo y a su película Cero en conducta, en la escena en la que unos escolares se escapan de su profesor por las calles de París.

Y por último citar a la pintora Chechu Álava, que también trabaja sobre fotografías para crear algunas de sus obras. Un ejemplo es Anonymous woman by Berenice Abbott, basada en una fotografía de la propia Berenice Abbott.

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Ampliemos nuestro vocabulario gráfico buscando referentes, alimentémonos de cultura y hagamos una buena digestión para tener una voz propia y contribuir a un lenguaje artístico universal.

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