La acuarela es tan complicada y tan bonita… Cuando la veo en trabajos de ilustradoras como Esther Gili, Calle, Julia BereciartuEva Carot… me enamoro de ella, cuando me pongo yo a hacer algo parecido, la odio. En fin, que me encanta.

No os deprimáis. La acuarela se puede aplicar de mil modos, con el virtuosismo de quienes os he citado y de otras muchas formas. Lo primero que quiero proponer es una serie de ejercicios básicos (entendiendo básicos como iniciales para quien no haya tocado nunca las acuarelas), con los que empezar a conocer un poco el medio. Publicaré más artículos sobre otros usos de la acuarela más adelante si os apetece, aunque al final de este artículo os lanzo un par de propuestas.

Os muestro aquí primero varios tipos de acuarela. La más común es la acuarela en pastilla. Hay varios formatos, la pastilla pequeña (en la foto) se llama medio godet, y también hay disponible la pastilla doble godet (en el centro) muy interesante para colores que se emplean mucho o para poder usarlo con paletas o pinceles planos grandes.

Luego hay marcas que ofrecen pastillas mucho más grandes (como la roja de la derecha, la Gansai Tambi de Kuretake). También tenemos acuarela en tubo, muy interesante para hacer grandes cantidades de color (con estas yo uso un molde de esos de hacer hielos a modo de paleta), y a la izquierda os muestro la acuarela líquida, una acuarela concentrada con colores muy intensos, también muy útil para crear grandes cantidades de color, o para usar con aerógrafo, por ejemplo.

Los colores de las acuarelas profesionales o semi profesionales están todos codificados con números para reponerlos a medida que se nos gastan. Se pueden comprar los godets o medios godets sueltos y crear nuestra propia caja (también se venden cajas vacías) y lo primero que os pediría es que tratéis de colocar las acuarelas en la caja de manera que los colores cálidos estén en una zona y los fríos en otra, o los colores claros en un lado de la caja y los oscuros en otra, o por gama de colores… es decir, usar alguna lógica para su colocación, y después es interesante (importante) hacer la carta de colores o la guía que nos dirá qué color hay en cada pastilla y qué transparencia tiene, porque veréis que una cosa es el color que aparenta visualmente la pastilla y otro el color que da, además, en cuanto se empiece a trabajar y se “ensucie” todo, será difícil distinguir unos colores de otros (la caja que véis aquí abajo es una caja básica para medios godets, pero hay cajas con en las que se pueden meter godets enteros). Sobre esto de hacernos con una guía de colores ya hablé para los rotuladores en otro artículo.

El tema pinceles es todo un mundo. Os muestro los que yo suelo usar. Tengo una paletina o brocha, muy útil para grandes superficies (1), pinceles planos (2), pinceles redondos (3), pinceles delineadores (4), con la punta muy larga y fina para que pueda retener gran cantidad de color, y pinceles súper finos (5) para detallitos y cosas minúsculas. Hace poco me he hecho con pinceles más gordos que son una pasada, pero no les he hecho foto.

Otro material muy versátil que está muy de moda es el pincel de aguapincel rellenable, o pincel con depósito y de estos hay muchos tipos. El más común es el pincel redondo (hay apenas tres tamaños -fino, normal y grueso-), cuyo depósito se separa de la punta para rellenar con agua o con acuarela (1). También los hay planos (2). Hay más modelos en el mercado que se cargan como si fueran jeringuillas (3) o los que puedes separar la punta del depósito porque éste tiene tapa (4). Estos últimos son muy interesantes para tenerlos cargados con tinta o acuarela y tener siempre el pincel limpio. La punta no deja de ser un trozo de pelos de plástico, la calidad no tiene nada que ver con los pinceles normales, pero son una herramienta muy versátil e interesante para tomar apuntes del natural o sacarlos a la calle sin necesidad de llevar un bote con agua. Aun así, yo siempre recomiendo pinceles “de verdad”. Limpiad los pinceles siempre después de usarlos (no lo dejéis para mañana), simplemente con agua fría, nunca caliente, porque se rizaría el pelo.

Lo siguiente que propongo es que empecemos un poco a conocer el material que tenemos. Una primera práctica consiste en conocer las posibilidades de los pinceles con los que trabajamos. A diferencia de las técnicas secas en las que la presión apenas modifica el trazo, con el pincel empezamos a manejar el concepto de presión y según sea ésta así serán los distintos trazos.

Es importante saber qué podemos llegar a conseguir con el material que disponemos. Tal vez el concepto más importante que hay que trabajar en acuarela es el de transparencia. En función de la cantidad de agua con el que diluyamos la acuarela tendremos colores más transparentes. Probad a hacer un color e ir añadiendo cada vez más agua hasta conseguir apenas una veladura totalmente transparente.

Con el pincel podemos echar agua y también retirarla. Si el pincel está seco y tenemos una acuarela que todavía está húmeda, podemos acercar el pincel y retirar color. Probad a hacer esto: pintad dos círculos de un color y antes de que se seque probad a retirar color de uno de ellos poco a poco.

Otra práctica ya más complicada es la de hacer un degradado de un color hacia otro. Probad a pintar un trazo grueso, con un color en un extremo y otro en otro y tratad que se junten. Con colores similares, armónicos, de la misma gama, suele quedar bien. Si empleáis colores opuestos veréis que es más difícil conseguir un degradado suave.

Otro ejercicio interesante es el de intentar conseguir un área con un color plano, sin degradados ni matices, empleando además cinta de enmascarar (celo, o cinta de pintor o cinta de carrocero). Éste también es otro mundo.

Bueno, estos son ejercicios sencillos que propongo a quienes no hayan trabajado nunca con acuarela. El objetivo es probar el material y entender su comportamiento. Después de esto podemos hacer pequeñas ilustraciones en las que vamos a combinar ya con otros materiales. Hace unos meses publiqué aquí una entrada titulada Alianzas imprescindibles: la línea negra y la acuarela en la que hablaba de la combinación entre acuarela y rotuladores. Retomo de nuevo ese tema para recordaros esta práctica y para que probéis la acuarela con vuestros rotuladores negros porque veréis que algunos se diluyen con el agua y otros aguantarán.

Así que sabiendo ya qué rotuladores negros se pueden combinar con la acuarela, probad a hacer con ese rotulador un dibujo sencillo y aplicad acuarela plana, o degradados, dejad que el agua vaya donde quiera… o no, tratad de controlarla, dejadla que seque… o no. Jugad con la acuarela.

Otra combinación interesante es la acuarela con el lápiz de color. Os propongo que con acuarela hagáis una forma básica, prácticamente una silueta, y que dejéis que sea el lápiz de color el que marque la forma, las luces y sombras, los matices…

Ya retomaré más adelante la acuarela porque es una técnica muy utilizada en ilustración y que nos permite diferentes registros en función de cómo la usemos. Si tenéis algún ilustrador que os guste y que use la acuarela, copiad sus ilustraciones y tratad de imitarle. Yo lo he hecho con algunos ilustradores ingleses que tienen un estilo de acuarela suelto, aparentemente rápido, como Quentin Blake, Helen Oxenbury, Anita Jeram o Tony Ross, por ejemplo. Para empezar es muy interesante. También podéis probar a imitar a las ilustradoras que os he citado arriba, pero es más difícil, ya os lo digo yo. Echadles un ojo y jugad con la acuarela.

 

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