Cuando era pequeño mis padres tenían un gran armario con dos espejos enfrentados y en medio me encontraba yo, el pequeño lector, intentando descubrir dónde terminaba el reflejo de mi reflejo. Si movía la cabeza para intentar descubrir el final de la ilusión, entonces mi nuca cubría esa visión.

La metaficción en el álbum ilustrado o al álbum consciente es ese juego de espejos construido en torno a la ficción. Se incluye a sí mismo en la narración ya sea para interrogarse sobre los mecanismos de comunicación con el lector o bien para jugar con los elementos que componen la historia: el formato del libro, sus límites, y sus huecos.

Rompiendo la cuarta pared la metaficción dialoga con el lector para preguntarle, pedirle su opinión, hacerlo interactuar y despertarlo, por breves momentos, del sueño de la historia. Le hace reflexionar sobre los mecanismos que inducen a trascender a otras dimensiones para hacerlo partícipe del proceso.

En el libro La Ciudad de Cristal de Paul Auster una llamada equivocada preguntando por un detective hace que Paul Auster (protagonista del libro) se haga pasar por ese detective para involucrarse en una historia dentro de la historia. Al igual que El Quijote se lanza a la aventura dentro del libro de aventuras que ya estaba leyendo y el cura hace una crítica literaria en la biblioteca del Quijote con títulos reales de libros de caballería. Los personajes de Esperando a Godot o Niebla de Unamuno se interrogan sobre ellos mismos y sobre su creador en un ejercicio de existencialismo en varias direcciones.

El álbum ilustrado además cuenta con elementos dentro del formato que hacen posible todo tipo de innovaciones en la narración como el agujero que crea Peter Newell en el libro “The Hole” en 1908. El agujero hará que el lector entre y salga de la historia a través de algo físico que forma parte de la imágenes del libro

En muchos de los libros de Hervé Tulle, se crea la ilusión de la interacción a través de una previsible colaboración del lector en la narración del libro.

Al igual que en la película The Artist (2011) la metaficción puede funcionar también como un homenaje y una adoración a los instrumentos que han servido tan bien a los creadores de álbum. Como es el caso de  This is not a Picture Book, de Sergio Ruzzier 

Una tal adoración al objeto que lo pone en exposición privilegiada al lector para hacerle ver que no solamente es un instrumento para narrar, es además un elemento físico para querer.

A veces esa metaficción lleva a los autores a explicar el proceso de creación de aquello que el lector tiene entre manos, creando paradojas temporales como aquella escena de SpaceBall de Mel Brooks en la cual los protagonistas miran la película que se está realizando en tiempo real . En A”sí se hace un libro” de Aliki la historia termina cuando el lector (dentro de la historia) tiene el libro en sus manos.

El arte dentro del arte es una paradoja para adentrarse hasta perderse en un laberinto de historias. Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll comienza cuando la hermana de Alicia está leyendo un libro sin imágenes, Alicia se aburre y en el ensimismamiento aparece un conejo que habla. En ese punto la historia se desdobla y nos perdemos en infinitas historias. El final no podía ser otro que el tomar conciencia de nuevo y así Alicia cuenta su sueño a su hermana, que ha terminado de leer el libro.

En Abre este libro de Suzy Lee un personaje lee un libro(físico e imaginario) dentro del libro y en la historia que está leyendo hay otro personaje que lee otro libro (físico e imaginario) que a su vez está leyendo otro libro etc…

En Es un libro de Lane Smith un personaje explica a otro como es un libro y cómo funciona ante la completa naturalidad del que está leyendo en la ficción y sostiene en sus manos un libro

Marianna Coppo empieza su libro “La historia” con cinco personajes que esperan a que llegue una historia y llegará en manos de otro personaje al final del libro, pero para entonces la historia ya está contada. Una gran reflexión sobre el existencialismo al igual que los personajes de Esperando a Godot se interrogan sobre sí mismos y sobre su creador.

Todo esta metaficción es posible gracias a una cultura del libro adquirida por los lectores y heredada de un pasado siempre en progresión y que busca nuevos elementos de narración o se interroga sobre los ya disponibles.

Imágenes de Estamos en un libro de Mo Williems. 2015 Ediciones Hyperion

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I’m a children’s book author and illustrator. I teach illustration and organizes creative workshops with children and adolescents in Spain, where I was born and raised, and in Italy. I had published over 40 children’s books including You and Me, Me and You (Chronicle books 2017) Les Farfelus (Les Fourmis Rouges 2015) , Sing me a song (Edelvives 2015) Una jirafa mia (Sm Brazil, 2014), Un caramel Amarillo (Edelbra Brazil, 2014),, Cuentos para dormir y soñar (Edicio- nes SM, 2012), El papá que no sabía contar cuentos (Pintar-Pintar, 2012), Cyrano de Bergerac (Repubblica-Espresso, 2011). I received awards including the Bologna Book Fair Mention, 2010-2012, Children’s Show N.o 9 of 3×3 Magazine of Contemporary Illustration 2014 and 2016 ,The Society of Illustrators of Los Angeles West 51 Mention, The AOI mention of Illustration 2016. Golden award at Association of illustrators of Los Angeles ILWEST55 2017 and illustration selected by New York society of illustrators 59 annual and exhibit 2017. I live in Milan with my wife Federica and our two sons, Pablo and Javier. Born in Extremadura, Spain. He approached his childhood reading and became devourer of images, stories and books of Salgari and Mafalda. In 1999 he left Seville to attend the School of Visual Art in New York (USA), the summer school of Zavrel Stepan in Sarmede (Italy) and classes with Octavia Monaco in Bologna (Italy).