Si ponéis en Google “Máscaras y capas”, aparte de imágenes de disfraces de Batman, aparecerán resultados relacionados con el uso de las máscaras y las capas en Photoshop u otros editores gráficos. Estos conceptos son muy anteriores a la aparición de programas informáticos y son dos técnicas que se pueden emplear con acuarela (cosa que el buscador de momento no sabe).

No sigáis leyendo si antes no me habéis hecho las tareas que os puse hace quince días en el artículo “Pruebas básicas (pero que muy básicas) con acuarela”, no me seáis malos alumnos. Ahora quiero mostraros un ejemplo en el que empleo máscaras (para delimitar la zona en la que quiero que esté la acuarela) y la técnica de las capas, propia de la acuarela.

Yo enmascaro mucho. Lo habéis visto en otros artículos, y con cualquier técnica. Enmascarar o reservar es tapar aquellas zonas en las que no queremos intervenir. Es una forma de controlar el área que queremos colorear generalmente porque usamos herramientas cuyo control es complicado o porque queremos aplicar el color o el trazo de forma rápida o expresiva y hay que preservar un área concreta. Se puede enmascarar con cinta adhesiva como haré en el ejemplo que explicaré más abajo o como así hice en el artículo “Cómo sacar los colores a una ilustración hecha con rotulador negro“. También se puede enmascarar con un trozo de papel (para grafito o carboncillo) y también existen fluidos o líquidos enmascaradores que se comercializan expresamente para este uso y que tiene la ventaja de que podemos aplicar cualquier forma a la máscara ya que se puede extender con un pincel. A mí, personalmente, no sé si es que no me gustan o no sé usarlos. De momento no somos muy amigos.

Voy a hacer una versión en acuarela esta ilustración que ya os he mostrado en otras ocasiones y que está hecha con lápices de colores. El resultado final de la ilustración en acuarela la tenéis abajo del todo.

Primero coloreo la caseta del perro y para no salirme y respetar las líneas rectas, véis que enmascaro alrededor, aplico una primera capa de pintura y dejo que seque. A continuación doy una segunda capa en una parte de la caseta. La transparencia de la acuarela hace que se sumen las dos capas y nos cree un color más intenso.

Mantengo la máscara exterior para que cubra exactamente el mismo área. Las líneas rectas interiores que quedan al aplicar la segunda capa las consigo a pulso (también es bonito el contraste entre líneas absolutamente rectas y líneas rectas a pulso). Cuando seca la acuarela se aclara un poco.

Aquí vemos el resultado tras una tercera capa aplicada con un rojo más oscuro (tejado y hueco interior). Las máscaras hacen que la acuarela sólo esté en la zona que hemos delimitado y el sistema de capas, técnica básica y fundamental en acuarela, nos permite ir sumando colores.

Continúo con el perro y para probar el líquido enmascarador lo voy a usar aquí para reservar el collar del perro. También podría usar cinta adhesiva a la que podemos dar forma con un bisturí (tendría que haberlo hecho así).

Con el perro trabajo más o menos igual, he colocado cinta en la parte inferior para mantener la línea recta del suelo y después trabajo por capas. Doy una primera capa azul e iré dando más capas en función del volumen y las luces. Una vez seco podemos retirar frotando con el dedo la goma en la que se convirtió el líquido enmascarador si dicha zona ya no corre peligro de ser invadida por acuarela. Puedo continuar enmascarando con cinta sobre la propia ilustración siempre que esté totalmente seca.

Con respecto a las capas hay dos formas de aplicarlas, la primera es como lo he hecho con la caseta: húmedo sobre seco, esto es, esperar a que la capa inferior esté seca para que la segunda mantenga sus propios límites. La mezcla aquí es óptica, por transparencia. La segunda forma es húmedo sobre húmedo, tal y como lo he hecho con el perro, es decir, aplicar una segunda capa antes de que la inferior se haya secado. En este caso lo que conseguimos es que ambas capas se mezclen no sólo por transparencia, sino que ambos colores se van a fusionar de otra manera. Otra cosa que he hecho es sacar luces (una práctica que propuse en el artículo anterior), de manera que para “sacar” la oreja del perro he retirado acuarela todavía húmeda con un pincel seco haciendo la forma de la oreja.

Al finalizar dejo que seque y aplico detalles y otras capas más: la sombra del sombrero sobre la cabeza, el hocico, el ojo, y una sombra oscura muy transparente en la parte inferior que aporta volumen.

Como siempre digo este es un simple ejemplo en el que he querido usar varias técnicas, en este caso el uso de máscaras, y la técnica (fundamental en acuarela) de las capas, tanto sobre seco como sobre húmedo.