Retomo las herramientas digitales para traer hoy una técnica de ilustración basada en píxeles. Se trata de un tipo de ilustración que surge de las primeras imágenes generadas por ordenador que se construían en base a la cuadrícula o píxeles con las que se trabajaba al principio. Lo que propongo es tomar esa estética, que después se desarrolló mucho más gracias a los videojuegos, y que nos pongamos a diseñar o rediseñar ilustraciones según esta idea de la cuadrícula y los cuadrados como estructura base para diseñar un personaje.

Lo haré de manera digital con un programa de edición de gráficos vectoriales (no de mapa de bits). Podemos hacerlo con cualquier programa de este tipo; yo aquí os propongo el uso de Adobe Illustrator. Si queréis y os interesa otro día os digo cómo podemos hacerlo con Photoshop (programa basado en mapa de bits con el que hay diferencias técnicas y de procedimiento aunque el resultado pueda ser idéntico).

Cuando probamos una técnica nueva me resulta muy interesante empezar con una interpretación de otra ilustración, es decir, para no partir de cero, es muy útil (didácticamente hablando) tomar una ilustración hecha con otras técnicas y hacer un ejercicio de interpretación que nos llevará a tener que analizar cómo conseguir cada uno de los efectos que hicimos en otro momento en aquella ilustración con esta nueva técnica. Creo que ya he hablado de esto en otros artículos. Tomaré la ilustración del perro que hice en el artículo anterior que hice con rotuladores POSCA. Si, lo sé. Otra vez un perro 😛

Primero preparo el área de trabajo. Abro un documento nuevo y le doy las dimensiones que quiera. Por ejemplo 1000 px de anchura por 800 px de altura, a 300 ppp y en CMYK. Una vez que lo tengo preparo la cuadrícula que nos servirá de base, para ello lo configuramos desde «Edición» > «Preferencias» > «Guías y cuadrícula…» (o abriendo el panel de preferencias con Ctrl+K (PC) o Cmd+K (Mac). Puede que la cuadrícula esté oculta así que tenemos que hacerla visible en «Ver» > «Mostrar cuadrícula» (Ctrl+* o Cmd+*).

Como veis en la imagen superior hago que la cuadrícula tenga un color gris neutro, suave, pondré una cuadrícula cada diez píxeles y haré que dicha cuadrícula quede por delante del trabajo, para verla todo el tiempo. Otra cosa importante es hacer que en las opciones de ajuste estén configuradas para que los gráficos que hagamos se ajusten a esa cuadrícula (de nada sirve hacer una cuadrícula si lo que dibujamos no se va a ajustar a ella). Lo podemos hacer en «Ver» > «Ajustar a cuadrícula». Si tenemos abierto el panel de Propiedades («Ventana» > «Propiedades») lo podremos ir activando o desactivando la cuadrícula para ir viendo cómo va quedando el trabajo.

A continuación voy a colocar la imagen de la ilustración que quiero versionar en el documento («Archivo» > «Colocar…») y para que quede debajo del trabajo la pasaré a una capa que quedará debajo y que bloquearé para no tocarla por accidente. Trabajaré a continuación en una capa colocada encima (recordad que la cuadrícula la voy a ver siempre encima de todo). Al final ya tendremos nuestro escenario preparado de la siguiente manera.

¿Por qué he colocado la misma ilustración en dos tamaños distintos? Me alegra que me hagas esa pregunta 😛 Lo que voy a hacer es, en un mismo documento, hacer dos versiones en función de la densidad de píxeles ya que a mayor número de cuadrados, mayor «detalle» podremos conseguir, mientras que a menos cuadraditos, la posibilidad de conseguir detalles se reduce y la ilustración quedará mucho más abstracta. No es una cuestión de tamaño, sino de densidad. Recuerdo que lo estamos haciendo en Illustrator y la ilustración final la podremos escalar todo lo que queramos sin que afecte a su definición.

Lo primero que hago es definir los colores, no muchos (el original tampoco tiene demasiados) y coloco la escala en un lateral. En esa escala pongo los dos colores básicos y, como no podré hacer degradados, tendré que incluir colores cercanos. Si por ejemplo uso dos colores, como es el caso, planificaré los colores que van de uno a otro, como si fuera un degradado, para usarlos en distintos momentos y sobre todo en las zonas donde la ilustración original tiene mezcla de color.

Empiezo por el perro grande, el que tiene la retícula más densa. Elijo primero el color de la base y empiezo a dibujar rectángulos que van a cubrir las áreas que vaya viendo. Vamos calcando con rectángulos. En la imagen de abajo os lo muestro. Nota importante: Los rectángulos no deben tener color en el borde, aquí abajo he dejado los bordes blancos para que podáis ver los rectángulos que voy dibujando pero no debe de haber borde. También he ocultado la cuadrícula en el momento de hacer la captura para que lo veáis mejor.

Esta técnica carece de líneas curvas, por lo que hemos de «traducir» cada curva en «escalones». No esperéis que salga perfecto porque no es lo que esperamos y porque es imposible. De eso se trata la práctica, de que seamos capaces de traducir un lenguaje gráfico en otro.

Si lo vemos en pequeño podemos ver mejor los efectos de los degradados e ir viendo cómo se van resolviendo las curvas. Durante el proceso de trabajo es importante ir jugando con el zoom y ampliarlo para trabajar bien e ir haciéndolo pequeño para ver el detalle (es como alejarse del lienzo cuando pintamos).

Voy con la otra versión, la que haré basándome en una densidad menor de la cuadrícula (menor resolución, podríamos decir). Aquí encontraremos más dificultades a la hora de definir detalles y degradados, como decía, ya que ahora los cuadrados son más grandes en relación a la ilustración final. Habrá que tomarse más licencias interpretativas…

Fijaos cómo se ha traducido el diseño anterior. Aquí hay menos posibilidad de representar curvas con escalones, apenas podemos poner uno o dos peldaños. El ojo del perro está rediseñado y he tenido que prescindir de otros detalles como los tres puntitos del moflete. Es mejor verlo en pequeño que es cuando funciona mejor este tipo de diseños:

Os pongo ahora las dos versiones para poder compararlas. No es una cuestión de tamaño (os los pongo al mismo tamaño) sino un tema de «resolución».

Una vez que conocemos la técnica y las posibilidades que nos ofrece a la hora de representar degradados y curvas (sobre todo), es el momento de ponernos a diseñar directamente sin tener una ilustración de base. ¡Poneos a ello ya mismo!

No he podido evitar hacer una brevísima animación, de verdad que lo he intentado pero es que no he podido evitarlo 😛

 

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