Un álbum ilustrado es como una ventana abierta, un marco dentro del cual se nos desvela un mundo que puede parecer el nuestro, en mayor o menor medida, pero que efectivamente nos lleva a otra dimensión.  Ya el hecho de “estar enmarcado” nos indica una diferencia entre nosotros, que observamos, y lo que ocurre en su interior.  Así nos ofrece una experiencia estética y de lectura, abriéndose a múltiples interpretaciones, pero también tiene sus propias normas y leyes que determinan su buen funcionamiento.

El lenguaje del picturebook es muy específico y no se puede simplemente incluir en el ámbito de la narrativa por un lado o de la pedagogía por el otro. Como declaraba el profesor Nodelman Perry en su ensayo Words about pictures. The narrative art of children’s picture book (1988), primer estudio critico enteramente dedicado al álbum ilustrado, “this is a serious art, and it deserves the respect we give to other forms of serious art.”

Su potencial comunicativo depende del equilibrio entre lenguaje verbal, icónico y paratextual. La integración de estos diferentes lenguajes hace del álbum un objeto profundamente complejo, aunque en apariencia simple e inmediato. Maurice Sendak, en sus muchas entrevistas, no olvidaba recordar lo difícil que era hacer libros ilustrados para niños, para lo que son necesarios conocimientos de composición visual y de estrategias narrativas, sin olvidarnos de esa pizca de poesía siempre presente. Juntar estos ingredientes con equilibrio y naturalidad no es nada fácil, hay que tener bien asimilados todos los conceptos y saberlos desarrollar de la mejor forma, y finalmente hacer una profunda operación de síntesis.

son necesarios conocimientos de composición visual y de estrategias narrativas, sin olvidarnos de esa pizca de poesía siempre presente.

sendak-el cuarto de Max-PI

Donde viven los monstruos, Maurice Sendak

Un álbum ilustrado es en primer lugar un libro, por lo que se caracteriza por un particular formato y diseño gráfico, sin olvidar el material que lo compone que también tiene su función. Pero, como en ningún otro género literario, aquí forma y contenido instauran una relación especial y determinante. Ilustraciones y texto se integran conjuntamente para la creación del contenido, mientras que veremos que la forma se refiere al elemento paratextual y físico del libro, que sin duda también da su aporte al significado total de la historia.

forma y contenido instauran una relación especial y determinante.

Tomi Ungerer_ningún beso para mamá_fuera de margen

Ningún beso para mamá, Tomi Ungerer

Los niños pequeños no tienen la capacidad cognitiva para diferenciar del todo significado de significante, y por eso son favorecidos respecto a nosotros mayores a la hora de comprender un álbum en la totalidad de su potencial expresivo. Desde un punto de vista adulto, se tienden a subordinar las imágenes al texto (el ilustrador en sus comienzos quizás haga lo opuesto), una concepción que se ha mantenido a lo largo de la historia ya que se ha considerado por mucho tiempo la ilustración como un valor descriptivo y didascálico, más que un lenguaje en sí.

Cuando se incluye el álbum en un discurso pedagógico se suele dar más importancia al texto que a la imagen, porque históricamente el lenguaje verbal se considera como más adecuado para el aprendizaje del niño (aunque por suerte las cosas están cambiando). Es decir, si la función del álbum es la de enseñar a leer, parece lógico que las palabras tengan más importancia en el proceso educativo. Hace no mucho tiempo hasta se pensaba que las imágenes fuesen una forma de distracción para niños vagos.

Por otro lado, muchas veces cuando se habla de álbumes ilustrados se focaliza el discurso en las ilustraciones que los componen, que pueden llamar nuestra atención por su técnica, dulzura y belleza. Pero tampoco hay que valorar el libro basándonos en modas estéticas, está claro.

Es la relación dialéctica entre palabras e imágenes el corazón de una historia ilustrada, lo que define el carácter de nuestro libro y su esencia

Vuelvo a mencionar a Sendak1 que nos explica esta relación utilizando el termino musical del contrapunto: palabra e imagen se yuxtaponen, se entrelazan al cuento alternándose, si una describe, la otra evoca; si una omite, la otra amplifica, etc…  Así, se construye una narración dinámica y equilibrada, que como una buena armonía tendrá sus pausas y aceleraciones, su propio ritmo.

Es la relación dialéctica entre palabras e imágenes el corazón de una historia ilustrada, lo que define el carácter de nuestro libro y su esencia

 

La semántica de la imagen es tema para más de un ensayo, y sería interesante de profundizar, pero me lo guardo para otra ocasión 😉. Por hoy nos basta con reflexionar sobre las posibilidades que esta relación de texto e ilustración ofrece en la creación de un proyecto editorial: las figuras pueden ser más o menos descriptivas “ilustrando” efectivamente lo que el texto nos sugiere…

 

 

 

«Charlie y la fábrica de chocolate» de Roald Dahl. El ilustrador Quentin Blake usa un trazo expresionista para subrayar el dinamismo narrativo, pero siempre refleja el texto

 

Cécile Boyer-31 Boites-texto e imagen

En este interesante libro de Cécile Boyer, «31 Boites», la ilustración es totalmente descriptiva, y es el texto a crear el efecto sorpresa

 

…también pueden traer fuerza de un imaginario simbólico colectivo;

La versión de «Hansel y Gretel» de Susanne Janssen, oscura y llena de simbolismos

 

Finalmente, pueden usar los recursos expresivos que el arte pictórico ofrece: la tensión de la línea, la emotividad del uso del color o la inmediatez del boceto.

Sveta Pakovska_caperucita roja

En su versión abstracta de «Caperucita Roja», Sveta Pakovska es como si trasformara el texto en música, los elementos figurativos básicos (puntos, líneas, colores, etc..) definen el ritmo

Que uno quiera ser autor, ilustrador o las dos cosas, creo que tener bien a mente estos elementos es fundamental para poder dar forma a una obra compleja y profunda, el valor estético y pedagógico serán una natural consecuencia.

 

*** Bibliografía ***

AAVV, Ad occhi aperti: leggere l’albo illustrato / Hamelin, 2012. Ed. Donzelli, Roma.

Terrusi M., Albi illustrati: leggere, guardare, nominare il mondo nei libri per l’infanzia, 2012. Ed. Carocci, Roma.

1 Esta referencia a Sendak se encuentra en el ensayo de Terrusi, en el capítulo “A picturebook is…” p. 95, y se ha cogido del libro Caldecott & Co. Notes on books and pictures, de Maurice Sendak, 1990, Ed. Noonday Pr.

 

 

1 Comentario

  1. […] Si en mi precedente artículo he mencionado dos elementos narrativos explícitos, palabra e imagen, hoy quiero reflexionar sobre dos dimensiones de lectura del álbum, el espacio y el tiempo, que podemos encuadrar bajo diferentes niveles. El más inmediato es claramente el narrativo: una historia se desarrolla en un lugar más o menos especifico, con una duración que podemos intuir, puede ser de un día, unas horas, algunos años, etc… […]