Hoy quiero hablar del proceso creativo, y lo haré a partir del libro Ilustración, de Andrew Hall, un manual para ilustradores en el sentido más amplio del término: desde diseñadores gráficos a dibujantes, directores de arte, artistas visuales, etc…

Hall utiliza un lenguaje claro y esencial, explicando las cosas de forma muy sencilla y lógica, usando siempre ejemplos visuales que ayudan mucho la comprensión. Así que recomiendo su lectura a todos los que estén dando sus primeros pasos o a quién quiera repasar un poco las bases de la comunicación visual.

En el primer capítulo el autor ilustra las que considera las etapas fundamentales para un buen desarrollo de proyecto, y aquí no se habla ni de inspiración, ni de genio artístico, talento innato o vida bohème, sino de método. Me parece muy interesante que este aspecto sea el que introduce el manual, porque nos permite entender el enfoque de Hall, que nos presenta la profesión del ilustrador como la de un especialista capaz de resolver un problema de natura visual. La ilustración se considera en este sentido como una ingeniosa forma de arte aplicado y, entender cómo funciona y sobre que normas se rige, nos ofrece una potente herramienta de análisis, síntesis y expresión, así como de resolución de problemas concretos.

Para hablar de proceso creativo, el autor se refiere al primer teórico del pensamiento lateral, Edward de Bono, que en 1967 elaboró el método de los seis sombreros para pensar, un conjunto de seis fases para desarrollar un proyecto y resolver un problema determinado.  Está claro que cada uno tiene que encontrar su equilibrio entre libertad creativa y organización en cualquier proyecto, pero marcar unos pasos más rígidos y definidos a lo largo del camino de creación puede sernos muy útil si, por ejemplo, nos encontramos bloqueados, o si tenemos un encargo y no sabemos por dónde empezar.

Los seis sombreros en realidad representan seis diferentes tipos de pensamiento, por lo que De Bono nos invita a mantener siempre una mirada a 360 grados y a analizar un problema desde perspectivas diferentes, es decir, a hacernos preguntas distintas cada vez que cambiemos de sombrero.

Los sombreros se diferencian por su color:

  1. El blanco representa la colección de informaciones y datos.
  2. El verde es el pensamiento creativo: explorar y generar todo tipo de ideas sin censuras.
  3. El amarillo significa evaluar aspectos positivos y puntos de fuerza.
  4. El negro es el pensamiento crítico: buscar las debilidades y los riesgos de nuestras propuestas.
  5. El azul representa la capacidad de mantener una visión general sobre todo el proceso.
  6. El rojo es el punto de vista emocional e intuitivo.

Todos usamos los diferentes sombreros según la situación que se nos presente, a lo mejor somos muy críticos con nuestros proyectos y más entusiastas con los de los demás, o solemos dejarnos llevar por la intuición y dejamos de lado nuestra parte racional cuando trabajamos en algo que nos apasiona. Pero lo interesante es usar los sombreros conjuntamente para profundizar una misma cuestión: a través de una perspectiva múltiple como sistema de problem solving, desarrollaremos una mentalidad más abierta y elástica, y podremos aterrizar esas ideas que muchas veces solo se quedan en el aire.

Pero, ¿cómo se pone en marcha este sistema de los seis sombreros? ¿Cuándo utilizar cada uno de ellos?

En su libro Hall nos expone un esquema muy claro de lo que serían las fases progresivas de desarrollo de nuestro proyecto, utilizando así el método de De Bono.

Comenzamos por la fase 1, que corresponde al briefing. Si tenemos un encargo puede que tengamos que reunirnos con nuestro cliente para entender sus necesidades. Si el cliente somos nosotros mismos en el caso de un proyecto personal, esta fase será igualmente nuestro punto de partida. Empezaremos siempre poniéndonos el sombrero blanco y analizando todos los detalles de lo que será el proyecto: informaciones básicas, como fechas, costes y beneficios, especificas técnicas, cuestiones a resolver, etc…

En la fase 2 llevaremos siempre nuestro bonito sombrero blanco , pero ahora reelaboramos la información guardada según nuestra experiencia personal y nuestros conocimientos. Esta fase se llama de investigación propedéutica, es el momento de buscar la inspiración entre nuestras referencias, leyendo, visitando museos, viendo una película, etc. El truco aquí, bueno, la dificultad, es no limitarnos a buscar confirmaciones a lo que ya suponemos, sino explorar e investigar fuera de la senda conocida.

sombrero-blanco-y-sombrero-verde-brainstorming

Para nuestro tercer paso nos ponemos el sombrero verde. Es el momento de dejar nuestra creatividad libre de generar el mayor número de ideas posibles, sin censuras ni miedos a salirnos del tema. Sin ser demasiado críticos o racionales, lo importante, llegados aquí, es dejarse fluir y jugar.

La fase 4 es cuando tendremos que ponernos el sombrero amarillo, el negro y el rojo, alternativamente. Tres puntos de vista que nos permitirán analizar nuestras ideas en sus aspectos positivos, negativos y emocionales. A partir de este análisis haremos una lista con las ideas que más nos convenzan, sucesivamente podremos volver a la fase dos, ampliando la investigación para que nuestras ideas seleccionadas tomen más consistencia y espesor.

sombrero-negro-sombrero-amarillo-aspectos-negativos-y-positivos

Ahora es el momento de elegir la mejor opción. Estamos en la fase 5 y necesitaremos nuevamente de nuestro sombrero negro para establecer unos criterios objetivos de evaluación de nuestra lista de ideas favoritas. Ejemplos de buenas preguntas son: ¿la idea es original? ¿responde a las necesidades del brief? ¿se puede realizar en los tiempos previstos? ¿tiene un coste razonable?

Haremos una dura selección entre todas nuestras propuestas y decidiremos seguir con la idea que consideremos más coherente con nuestro propósito.

Una vez elegida la mejor idea, tendremos que trabajar en profundidad en ella. Ya estamos en la fase 6 del proceso y debemos mantenernos fieles a lo que hemos decidido, una vez aquí, está absolutamente prohibido volver a las fases anteriores, por esta razón es importante dedicar a cada etapa el tiempo que le corresponde. Esta es probablemente la fase más difícil, en la que pondremos realmente a la prueba nuestras habilidades artísticas, técnicas e intelectuales para dar forma a algo concreto a partir de un concepto más abstracto. Será esencial no dejarse llevar por las infinitas posibilidades estilísticas que se nos ocurran, en esta fase es fundamemtal mantener un punto de vista critico y racional, y no perder el  foco en el concepto original de nuestro proyecto.

¡Finalmente hemos llegado a la fase 7! la última, en la que necesitaremos de nuestro sombrero azul. Una vez llevado a cabo nuestro proyecto, tendremos una visión general de todo el proceso realizado y de como hemos superado cada etapa y resuelto dificultades. Es el momento de reflexionar sobre el trabajo hecho, reconociendo criticidades, posibles errores, pero también buenas prácticas. En realidad, sería conveniente utilizar el sombrero azul de vez en cuando también durante las fases anteriores, distanciarnos de nuestro trabajo es la mejor forma de verlo bajo una luz más clara y objetiva.

Y esto es todo ;-), seguramente no sea el camino más breve y sencillo, pero en realidad seguir un método definido y riguroso nos facilitará mucho en nuestro proceso creativo y nos ayudará a no perder el foco.